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Junio 5, 2019

“Al presentir que mis hermanos pueden llegar, saco el cuerpo de Yuliana y lo escondo”


Por primera vez ante los estrados, Rafael Uribe Noguera hace un desgarrador relato del crimen atroz que cometió contra la menor. “Estaba pensando tirarme del balcón”, dijo.

En el juicio contra los hermanos Catalina y Francisco Uribe Noguera, se conoció la primera declaración que rindió el violador y asesino de la niña Yuliana Samboní. En teleconferencia desde la cárcel La Tramacúa de Valledupar, Rafael Uribe Noguera relató lo que ocurrió el aterrador 4 de diciembre del 2016, el día que raptó a la menor y después de someterla a los peores vejámenes sexuales la asesinó.

“Cuando empiezo a tener memoria y conciencia de lo que está pasando recuerdo que miro mi celular y tengo cualquier cantidad de llamadas y mensajes. Leo algunos. Veo que me buscan afanadamente. Un tiempo después decido contestar el celular y es mi hermana Catalina, me dice que me está buscando el Gaula que yo dónde estoy. Yo le miento le digo que estoy en casa de una amiga y ella me pregunta que dónde está mi carro, yo le digo que está en el apartamento de Equus 66”.

Catalina –explica Rafael Uribe– no lograba encontrar el vehículo porque este fue dejado en un espacio asignado para visitantes que no puede ser visto desde la calle. Asegura que además de sus hermanos también estuvo en el apartamento del Eqqus 66 Laura Arboleda, esposa de Francisco Uribe.

“Recuerdo que el citófono suena también bastantes veces y es el vigilante diciéndome que ya está abajo, intentó subir, le digo al vigilante que por favor no lo deje subir y que cualquier persona que venga al apartamento que por favor diga que yo no estoy ahí”. En su declaración, Uribe Noguera admite que diseñó el edificio y que fue la persona encargada de hacer los planos del Jacuzzi y su ubicación. En una compuerta de madera en este lugar fue encontrado el cuerpo de Yuliana.

“Estoy sintiendo mucha angustia. Al presentir que en cualquier momento mis hermanos pueden llegar, yo escondo, saco el cuerpo de Yuliana y lo escondo”, dijo. No tiene claridad en si después o antes de este momento, decide ocultar la ropa de la menor en el baño principal del apartamento. “Después no sé exactamente lo que sucedió, me salgo al balcón del cuarto auxiliar del apartamento, (…) Estaba pensando tirarme del balcón”.

Como Rafael Uribe Noguera no abrió la puerta, Francisco saltó un muro externo que conecta con la terraza del apartamento. “Lo primero que pasa es que él me agarra por detrás y me jala hacia adentro y me coge de los brazos y me zangolotea. Nunca lo había visto de esa manera. Me empieza a gritar que qué hice con la niña, que dónde estaba la niña, que me va a matar si le pasa algo. Está salido de sus casillas. Grita que dónde está la niña dónde está la niña”.

Al principio, Rafael Uribe le contestó que a cuál niña se refería. Después fue cambiando su versión para señalar que la menor se había bajado en unos puentes en la 65 con Circunvalar. Admite que cambió una vez más su versión para señalar que la menor no se bajó sino que se tiró. “Él me decía que ojalá esa niña apareciera, que rezara para que esa niña apareciera”.

Cuando Catalina entró al apartamento se repite una escena similar. “El contacto que tienen conmigo es fuerte y doloroso. Veo a Catalina caminando por todo el apartamento, no sé que está haciendo pero supongo que está buscando si la niña está dentro del apartamento”. Aduciendo que tiene escenas borrosas en su mente, Rafael no sigue una línea cronológica en su desgarrador relato. Asegura que intentó limpiar el piso ya que estaba engrasado con aceite. Tomó un trapero que había en la cocina y trata de limpiar lo que más se puede porque hay demasiado.

Francisco al verlo tan mal hace una llamada al parecer pidiendo consejo de qué hacer. Decide llevarlo a una clínica por lo que los tres –Francisco, Rafael y Catalina- toman un taxi. En el camino, Catalina se baja en la 62 con séptima porque Franscisco le pide que vaya a la casa. Cuando llegaban a la clínica Monserrat, es cuando Rafael confiesa a su hermano que la menor está muerta. “Él se toma la cabeza, empieza a llorar (…). Me dice que me odia, que me voy a morir en una cárcel”. 

FUENTE: SEMANA


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