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Febrero 19, 2019

“La Unidad de Búsqueda de Desaparecidos no sólo buscará fosas comunes”: Luz M. Monzón


La directora de la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos revela los diálogos que ha sostenido con los actores del conflicto. Ya tiene 17 zonas priorizadas.

Luz Marina Monzón, directora de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD), no le teme a las presiones políticas ni a la lucha contra el tiempo. Aunque varios sectores políticos le exigen los primeros resultados, como al resto de las entidades del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, Monzón está convencida de que su prioridad es hacer una recolección rigurosa de la información, de la mano de las víctimas, para encontrar a los desaparecidos. Es reiterativa en que no se dedicará a buscar fosas, sino cuerpos con nombres y apellidos, y para ello está trabajando en nuevas metodologías, a partir de la información recolectada por actores del conflicto armado, como las Farc y los paramilitares.

En los hombros de Monzón recae uno de los mayores retos del posconflicto: hallar a más de 100.000 personas dadas por desaparecidas. No cree que los vaya a encontrar a todos, pero advierte que en su entidad trabajan fuertemente para, por lo menos, saber qué sucedió con ellos y así entregarles a los familiares un alivio que buscan desde hace más de 20 años.

¿En qué está trabajando la UBPD?

La Unidad empezó, en términos misionales, en abril del año pasado con los diálogos con los familiares en 25 lugares del país, que cubrieron unas 500 víctimas. Empezamos a intercambiar con ellos cómo querían ser parte de ese proceso de búsqueda. A lo largo de este diálogo fuimos recibiendo insumos muy importantes de casos y de retos territoriales de la búsqueda. Cada territorio tiene su particularidad, así que decidimos enfocarnos en eso. Tengo que saber, por ejemplo, qué voy a encontrar en un espacio como Cúcuta, zona de frontera, o también cómo diseñar una estrategia para buscar en lugares como los ríos, los grandes cementerios del conflicto. Otra de las tareas adelantadas ha sido las reuniones con organizaciones apoyadas por la cooperación internacional, quienes hicieron la documentación de unos 200 casos. También, emprendimos un diálogo con los actores del conflicto armado, desde las Farc , los militares hasta los paramilitares, quienes han expresado su interés en ofrecer información. En este momento estamos construyendo instrumentos que nos ayuden a esta labor.

¿Cómo es exactamente la participación de los familiares en este proceso?

A partir de las necesidades que plantearon los familiares de ser incluidos en la búsqueda, diseñamos una estructura conformada por el grupo de personas que hará la investigación y otro que se desplazará a los territorios. Estos dos grupos van a estar atravesados por la dirección de Participación. Su trabajo no será solamente explicar y asesorar a los familiares en cómo acceder al mecanismo, sino que además va a tener una estrategia pedagógica que le ayude al familiar a comprender lo que significa ese proceso de búsqueda y a cómo ellos pueden tener un rol dentro de las etapas de este proceso.

Son cerca de 100mil personas desaparecidas, ¿cómo se dialogar con tantas personas?

Es gigantesca la tarea, pero la Unidad tiene una facultad muy útil: puede hacer convenios o acuerdos con organizaciones de la sociedad civil. Desde que empezamos, muchas de ellas, por todo el territorio colombiano, nos contaron que llevan tiempo trabajando con los familiares de los desaparecidos. Luego nos propusieron apoyarnos en su trabajo, que ya estaba muy adelantado, decidimos construir este proceso con ellos.

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¿Cuáles serán los territorios para empezar con la búsqueda?

No queremos hablar de “priorizar” porque todos son muy importantes. Estamos focalizando lugares con base en el diálogo con las víctimas. Hemos identificado 17 territorios, en los que quisiéramos tener un equipo de trabajo. Los escogimos porque allí están las víctimas y hay organizaciones que han adelantado un gran trabajo. Era importante para nosotros que hubiera redes locales que garantizaran su participación. No quisiéramos entregar todavía los datos, pero puedo confirmarles que algunos son los más afectados por el conflicto, como Magdalena Medio, Putumayo y Norte de Santander.

Una de sus labores es la recolección de cifras sobre los deaparecidos en el país ¿cómo van con eso?

Estamos en el arduo proceso de recolección de información, intercambio con otras entidades del Sistema (la JEP y la Comisión de la Verdad) y trabajo con las víctimas. Efectivamente la recolección de la información ha sido la tarea que principalmente ha desarrollado la Unidad. Debemos recogerla, centralizarla y consolidarla. Información hay, pero cada institución la recoge de acuerdo a su mandato y a sus necesidades. Este proceso toma bastante tiempo. Hay presión, pero nosotros seguiremos trabajando rigurosamente porque es una etapa crucial. No se imaginan el avance que es para la búsqueda la recolección acertada de la información. Es tener un gran paso de nuestra tarea.

¿Cómo ha sido este proceso con los exintegrantes de las Farc?

Ha sido muy positivo. Las Farc crearon una organización llamada Comisión Nacional para la Búsqueda de Personas Desaparecidas. Entonces, las personas en esta instancia son las que han liderado la recolección de información humanitaria en los distintos lugares. Han recibido la capacitación de CICR y Medicina Legal, y luego han ido a los territorios a capacitar y a liderar este proceso. Y lo más importante: han entregado información de más de 100 casos.

¿Cómo ha sido la relación con la Fuerza Pública?

Cuando tuvimos la conversación con ellos, nos plantearon dudas de carácter jurídico de ese trabajo humanitario ¿por qué? Todo funcionario público tiene la obligación de poner en conocimiento a las autoridades sobre el delito que conozca. Los de las Farc no lo tienen, pero los militares sí. Su pregunta giraba en torno a cómo se garantiza la confidencialidad de esta información para la búsqueda. Lo que les hemos dicho es que nosotros recogemos esa información a través de una nueva metodología.

¿Con el ELN también han hablado?

No, recibimos informes del Alto Comisionado para la Paz una lista de 18 personas que habían sido secuestradas por el Eln entre el 2012 y el 2018. Sin embargo, los casos del 2018 no entran en la competencia de la Unidad. La lista de personas que nos presentó el comisionado, no tiene más que el nombre, la fecha y el lugar donde fueron secuestradas las personas. Hemos enviado una comunicación al doctor Ceballos para decirle que necesitamos profundizar información y tener contacto con los familiares para asesorarlos y contactarlos con las entidades correspondientes. Es importante que la gente sepa que este es un mecanismo de justicia transicional y que, en paralelo, existen los mecanismos ordinarios. La Fiscalía no deja de buscar las personas dadas por desaparecidas.

¿Con los paramilitares no sería repetir lo que dijeron en Justicia y Paz?

Exactamente. Por eso nosotros les dijimos que primero vamos a hablar de quiénes son los que están ahí y luego vamos a las fosas. Eso fue lo que no se hizo en Justicia y Paz. Deben tener claro que nosotros buscamos a las personas dadas por desaparecidas de una manera organizada, participativa. Nuestro fin no es encontrar cuerpos, sino cuerpos que tienen nombre y familiares.

¿Cómo ha sido el trabajo con las víctimas que están exiliadas?

Sí, las tenemos en cuenta en este proceso. Ya entablamos un primer diálogo. Tendremos otro encuentro próximamente. Ellas tienen unas expectativas para ayudar en este proceso de búsqueda. Es importante recalcar que la Unidad no parte de cero en la búsqueda. Necesita de los avances de los familiares para cumplir con esa labor. Parte de esa recolección de información está en el exilio.

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¿Cómo apaciguar los reclamos para arrojar pronto algún resultado?

El resultado de la Comisión de la Verdad es un informe. El resultado de la JEP son sus sentencias… ¿Cuál es el resultado de la Unidad? Encontrar a los desaparecidos. La gente me dice: “Luz Marina, hay 300 fosas, ¿por qué no te vas allá?”. Listo, yo voy, pero ¿qué voy a hacer? ¿sacar los cuerpos? Eso no es encontrar a los desaparecidos. Eso es encontrar cadáveres. El desaparecido se encuentra cuando tú lo identificas y lo entregas a su familiar. Ese es el resultado que tengo que producir y no es tan fácil de construir como una sentencia y un informe. No estoy diciendo que las labores de las otras entidades sean menos importantes o dispendiosas, pero supongo que la nuestra toma más tiempo. La tarea de la búsqueda de los desaparecidos no la hemos cumplido como Estado. Hemos recuperado cadáveres con Justicia y Paz, para ser exacta, 9.000 cadáveres. Pero de esos 7.500 no se han identificado, es decir, no se han encontrado.Yo mediáticamente puedo generar la sensación de que encontré a los desaparecidos, pero lo cierto es que no lo habré hecho. Debemos tener claro que la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos no sólo buscará fosas comunes

Muchas personas no saben que hubo otras entidades que se encargaron de esta labor, como la Comisión Nacional de Búsqueda, ¿cuál fue su papel entonces si usted dice que no se ha hecho desde el Estado la búsqueda e identificación como debe ser?

A la Comisión de Búsqueda nunca se le dio la función de buscar a los desaparecidos. Si ustedes leen el artículo 8 de la ley 549 del 2000, verán que su función era promover la investigación de la desaparición forzada, además de diseñar y evaluar la ejecución de planes de búsqueda respetando las competencias. Y para ese entonces ya había una entidad para buscar: la Fiscalía. Por supuesto, muy enfocado en el delito. Ante esa subordinación, no hubo realmente ese liderazgo que todo el mundo esperó que tuviera. Por eso la Unidad se crea con otros lineamientos. No se encarga del delito ni del responsable, sino de buscar. La centralidad es la víctima y la familia que la está buscando.

¿La entidad sólo tiene la tarea de buscar a las personas que fueron desaparecidas forzadamente?

No. Esa es sólo una parte. Nosotros tenemos que buscar personas que han sido secuestradas, reclutadas ilícitamente, desaparecidas forzadamente y los combatientes, tanto regulares como irregulares, ¿por qué se consideran dadas por desaparecidas? Hay personas secuestradas o reclutadas que están siendo reportadas como desaparecidas, porque su familia no volvió a saber de ellas.

¿Usted cree que van a encontrar a todos los desaparecidos?

No. Pero le apostamos a eso. La ley dice que la Unidad de Búsqueda tiene que determinar qué pasó y, cuando se pueda, determinar el paradero de la persona. Los familiares son conscientes de ello. Sin embargo, les falta el proceso de saber qué ocurrió con sus seres querido. Ellos necesitan saber si están o no muertos. Necesitan conocer la certeza que les ayude a aliviar el sufrimiento, que es la que no tienes cuando la persona está desaparecida.

Usted hace unos meses contó que no tenían suficiente presupuesto para trabajar.

Estamos en conversaciones con Ministerio de Hacienda. El presupuesto asignado no cubre todo el compromiso de cobertura de la entidad en este año. Con los recursos dispuestos estamos planificando nuestra entrada a territorio, pero evidentemente hacen falta más recursos.

FUENTE: EL ESPECTADOR

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