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Memoria Histórica

La Memoria Histórica – Canto a un fusilado

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PIERO junto a niños de los lugares que más castigó la guerra ®

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Aportes a la verdad histórica

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Recordar y narrar el conflicto Herramientas para reconstruir memoria histórica

Memoria Histórica (MH) es un área de investigación de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR) de Colombia1 que tiene como misión elaborar una narrativa integradora e incluyente sobre las razones para el surgimiento y la evolución del conflicto armado interno, sobre los actores e intereses en pugna, así como sobre las memorias que se han gestado en medio del mismo, con opción preferencial por las memorias de las víctimas y por las que han sido hasta ahora suprimidas, subordinadas o silenciadas.

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La brutal realidad de la mujer en Colombia

El informe “Buenaventura, Colombia; Brutal realidad “muestra que en Colombia, la violencia afecta de manera desproporcionada a las mujeres, especialmente aquellas de descendencia afro-colombiana y que la táctica de los grupos armados ilegales es la violencia sexual como arma de conflicto. El informe, que se publica con el apoyo del ACNUR, se basa en entrevistas y trabajo de documentación y se puede descargar en http://www.nrc.no/arch/_img/9183876.pdf

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Memoria Histórica

Tercera parte – La memoria, un escenario para la paz

Nueva fecha para lanzamiento del documental Nunca invisibles

AVISO IMPORTANTE: El evento de lanzamiento del documental Nunca invisibles: mujeres farianas, adiós a la guerra que estaba programado para hoy 15 de noviembre a las 6:00 p.m. será pospuesto debido a que el Museo Nacional no desarrollará actividades por motivo de las movilizaciones programadas para hoy. La nueva fecha del lanzamiento será anunciada por las redes sociales del CNMH y a través de la web.

Imágenes y escenarios que hace pocos años se consideraban imposibles, hoy han sido realidades gracias a la memoria histórica. Mujeres excombatienes y exclandestinas de las Farc quieren contarle al país sus historias de vida y esperanzas de paz. Hoy la entrega final de la serie de textos Nunca invisibles.

En 2018 el Centro Nacional de Memoria Histórica, con el apoyo del gobierno de Canadá y el PNUD, priorizó a la iniciativa Nunca invisibles para prestar acompañamiento técnico y financiero para el desarrollo de este proceso de memoria de  un grupo de mujeres ex combatientes y ex clandestinas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), que busca reconstruir y resignificar, a través de un documental sus experiencias, miradas, vivencias e historias de vida personales y colectivas antes de ingresar a las filas de la guerrilla, durante su participación en este grupo armado y ahora de vuelta a la legalidad, tras el proceso de paz de La Habana.

Nunca invisibles: mujeres farianas, adiós a la guerra es una serie de cuatro crónicas escritas a partir de las experiencias de vida de mujeres excombatientes y exclandestinas de las Farc, que hace parte del proceso de la iniciativa de memoria histórica “Nunca invisibles”, priorizada y acompañada en 2018 por el CNMH con recursos del gobierno de Canadá a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD. Los contenidos son responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan las opiniones del CNMH, del gobierno de Canadá o del PNUD.

Memoria Histórica

CNMH lanza en Cali primer informe de memoria sobre diputados del Valle

  • Durante dos años las familias de los 12 diputados del Valle del Cauca secuestrados por la guerrilla de las FARC en abril del 2002, y posteriormente asesinados (el único sobreviviente fue Sigifredo López), se reunieron con investigadores del Centro Nacional de Memoria Histórica para realizar el primer ejercicio de memoria colectiva sobre este hecho.
  • Los días 10 y 23 de noviembre, en Cali y Bogotá, se lanzará el libro “El caso de la Asamblea del Valle: tragedia y reconciliación”, que reconstruye las vidas de las víctimas y el minuto a minuto de aquella toma a la Asamblea del Valle. Además, se coprodujeron 16 cortos documentales con los familiares.

“Somos la unidad antiexplosivos del Batallón Primero Numancia (del Ejército). Por favor, damas y caballeros, desalojen los edificios para, así mismo, desactivar las bombas. Tomemos la dirección hacia el parque de la Gobernación (del Valle). Para los diputados hay un vehículo especial”. Utilizando este discurso, y vestidos con uniformes de la Fuerza Pública, el 11 de abril del 2002 un grupo de guerrilleros de las FARC ingresó a la Asamblea del Valle, en pleno corazón de Cali, y secuestró a doce diputados; en esta incursión murió el subintendente Carlos Alberto Cendales, quien vigilaba el edificio, y un conductor y un camarógrafo de RCN, que estaban cubriendo el hecho. Cinco años después, once de los diputados fueron asesinados en cautiverio.

“Este libro es un grito de defensa de la dignidad humana desde el dolor de las familias de los diputados del Valle del Cauca y desde el corazón de todos los impactados por uno de los hechos más desgarradores del conflicto armado colombiano”:
Francisco de Roux, Presidente de la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad

El CNMH presentará los próximos 10 y 23 de noviembre, en Cali y Bogotá, el primer ejercicio de memoria histórica sobre este hecho. “El caso de la Asamblea del Valle: tragedia y reconciliación”, es el nombre de este libro en el que los familiares de las víctimas, de la mano de investigadores del CNMH, reconstruyeron la memoria de sus seres queridos: de los 11 diputados asesinados en cautiverio el 2007 por las FARC (Alberto Quintero, Carlos Alberto Barragán, Carlos Alberto Charry, Edison Pérez, Francisco Javier Giraldo, Héctor Fabio Arizmendi, Jairo Javier Hoyos, Juan Carlos Narváez, Nacianceno Orozco, Ramiro Echeverry y Rufino Varela), del único sobreviviente de este hecho (Sigifredo López), y de las otras tres personas que murieron el día del secuestro (Carlos Alberto Cendales, Walter López y Héctor Sandoval)

Este libro, como explica Gloria Restrepo, investigadora del CNMH, “es una creación participativa; es un conjunto de narraciones de familiares y amigos que desde la nostalgia reconstruyen las vidas de sus seres queridos ”. El texto transita por los testimonios de dolor de amigos y familiares, por el nuevo sentido que cobró sus vidas, por los desafíos que ha representado la búsqueda de la justicia y verdad, y por el acto de reconciliación que protagonizaron en el 2016, cuando las FARC les pidieron perdón por esta masacre.

En “El caso de la Asamblea del Valle: tragedia y reconciliación”, está también su lucha por elevar este caso a un asunto de Gobierno y de país. Ellos fueron algunos de los abanderados de la propuesta de un acuerdo humanitario, que mantuviera viva la esperanza de la liberación de sus familiares, y lideraron innumerables movilizaciones ciudadanas con ese fin. En todos los escenarios, los familiares de los diputados siempre hicieron una invitación generosa a la reconciliación, y llevaron el reclamo interpelante de uno de los secuestrados: “no sé quiénes son más infames, si los que nos secuestran o los que nos olvidan”, dijo en cautiverio el diputado Juan Carlos Narváez.

“Durante el cautiverio de mi padre, las FARC también secuestraron nuestras vidas. Nuestros días cambiaron radicalmente. Mi madre siempre esperaba una llamada para reunirnos, para el acuerdo humanitario, o una llamada de mi papá”.
Diana Echeverry, hija del diputado Ramiro Echeverry

Este libro es, también, un homenaje a la valentía de ellos, los sobrevivientes. Es una oportunidad de dignificar sus relatos, y de reconocer sus luchas y sus apuestas por el perdón, la resiliencia y la construcción de futuro.

Este proceso de memoria histórica incluyó también la coproducción, con las familias, de 16 cortos documentales sobre las vidas de cada una de las víctimas. Además, se diseñó una galería que estará expuesta en la Asamblea del Valle desde el 10 de diciembre de 2018.

FUENTE: CENTRO DE MEMORIA HISTÓRICA

Memoria Histórica

¡Gracias a quienes creen y defienden la memoria!

  • Está a punto de cumplirse un ciclo en el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNHM), que durante una década estuvo bajo la dirección del profesor Gonzalo Sánchez Gómez.
  • En este momento de transición, organizaciones de víctimas, académicos e intelectuales del país y del mundo, columnistas y líderes de opinión, hicieron un llamado para que se proteja el legado del CNMH y se continúe con su misión, de reconstruir la memoria del conflicto y contribuir a la reparación de las víctimas.

El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH)  se prepara para un cambio en su dirección. Después de diez años, nuestro director Gonzalo Sánchez Gómez está próximo a retirarse y el Gobierno Nacional tiene el reto de elegir un nuevo líder para la entidad, encargada de recuperar las memorias de lo ocurrido en el conflicto armado colombiano, y de contribuir a la reparación integral y el derecho a la verdad del que gozan las víctimas.

En las últimas semanas organizaciones nacionales e internacionales, periodistas y líderes de opinión, se han pronunciado frente a la transición que vivirá el Centro Nacional de Memoria Histórica, y han expresado la necesidad de que se conserve el legado de estos diez años de trabajo y se continúe con su misión. En esta década el Grupo de Memoria Histórica, que nació en el 2007 con la Ley de Justicia y Paz, y el CNMH, creado a través de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (Ley 1448 de 2011), ha realizado 153 publicaciones; 80 de ellas corresponden a informes de esclarecimiento.

Decenas de mensajes de apoyo al CNMH, han circulado por medios de comunicación y redes sociales, firmados por asociaciones como la Red Colombiana de Lugares de Memoria y la Mesa por la Verdad; líderes de las víctimas como Leyner Palacios y las madres de Soacha; congresistas como Aída Avella, Ángela María Robledo y María José Pizarro; columnistas como León Valencia, Santiago Gamboa, Ricardo Silva, Rafael Orduz, Mauricio Albarracín,  Yolanda Reyes, Nicolás Rodríguez, Carlos Cortés, María Jimena Duzán y Daniel Samper Ospina; caricaturistas como Chócolo y Matador; y académicos e intelectuales internacionales.

¡A todas y todos ellos, nuestro más profundo agradecimiento!

Estos fueron algunos de estos llamados:

  1. Proponen conformar un “bloque social y político” para defender el Centro de Memoria
  2. Perder la memoria
  3. Nombrar la memoria
  4. Reescribamos nuestra historia
  5. La memoria en su laberinto
  6. Incertidumbre
  7. ¿Qué país queremos?
  8. Por el ojo de la chapa
  9. Sanidad
  10. Más sectores sociales y académicos rechazan aspiración de Mario Pacheco al CNMH
  11. Intelectuales de Francia piden mantener perfil del Centro de Memoria
  12. Académicos internacionales rechazan nombramiento de director del CNMH
  13. Gracias a Gonzalo Sánchez y al CNMH
  14. ¿El negacionismo como directriz del Centro de Memoria Histórica?
  15. Académicos internacionales abogan por el Centro de Memoria Histórica
  16. Memoria amenazada
  17. La mala hora de la memoria histórica

 

FUENTE: CENTRO DE MEMORIA HISTÓRICA

Memoria Histórica

Afectados por Hidroituango conmemoran a sus víctimas y piden rescatar su memoria

  • El Movimiento Ríos Vivos Antioquia se reunirá en Ituango para la conmemoración “Cañoneros y cañoneras contra el olvido”, donde exigirán que se acelere la búsqueda de personas desaparecidas en los municipios afectados por el proyecto de Hidroituango.
  • Según el Observatorio de Memoria y Conflicto del CNMH, desde 1958 hasta la fecha se presentaron 110 masacres y 2.435 personas desaparecidas en los 19 municipios afectados por Hidroituango.
  • Las comunidades denuncian que, tras el llenado del embalse, el río Cauca cubrió lugares donde podrían estar los cuerpos de cientos de personas desaparecidas.

La memoria de los 19 municipios afectados por las obras, inundaciones y crecientes súbitas generadas por Hidroituango, en Antioquia, está en riesgo. Desde abril pasado, una creciente del río Cauca generó una emergencia ambiental y humanitaria que aún no se resuelve. Decenas de personas que vivían en las riveras tuvieron que abandonar sus casas, y se ordenó el llenado del embalse de manera urgente. Esto profundizó una problemática que desde el 2011 venía denunciando el Movimiento Ríos Vivos Antioquia: bajo el agua quedaron fosas comunes y sitios de enterramiento, en donde podrían estar los cuerpos de cientos de desaparecidos del conflicto armado colombiano.

Los días 1 y 2 de noviembre, los miembros de Ríos Vivos Antioquia se reunirán en Ituango para conmemorar su lucha y seguir exigiendo los derechos que, insisten, les están vulnerando con la construcción de este megaproyecto. Harán un llamado a la defensa de la vida, porque este año han asesinado a dos de sus miembros: Luis Alberto Torres y  Hugo Albeiro George Pérez y otros han recibido amenazados; a la tierra, porque muchos se tuvieron que desplazar por la construcción de la megaobra; al trabajo, porque algunos han tenido que dejar la pesca y el barequeo; a la cultura, porque aseguran que se perdió la relación ancestral con el bosque y el río; a la libertad de asociación y a la expresión, porque dicen que han sido estigmatizados, señalados y discriminados; y a la verdad, porque insisten en que la construcción de la represa obstruye la posibilidad de exhumnar los cuerpos y las investigaciones de la Fiscalía van muy despacio.

Según el Observatorio de Memoria y Conflicto del Centro Nacional de Memoria Histórica, entre 1958 y 2018 se presentaron 110 masacres y 2.435 personas desaparecidas en los municipios de la zona de influencia de Hidroituango, entre ellos: Santafe de Antioquia, Liborina, Olaya, Buriticá, Sabanalarga, Peque, Toledo, Briceño, San Andrés de Cuerquia, Yarumal, Ituango, Valdivia, Tarazá, Cáceres, Briceño, Caucasia y Nechí, en Antioquia. Un gran número de esas víctimas, fueron arrojadas en el cañón del río Cauca en medio de las confrontaciones entre los frentes 18, 36 y 5 de las Farc, los bloques Mineros y Metro de los paramilitares, el Ejército y la Policía.

En enero de este año, una comisión de abogados, activistas y representantes de organizaciones sociales, recorrió el territorio y advirtió que allí existían fosas comunes con los cuerpos de personas sin identificar y víctimas de desaparición forzada. Llenar la represa, explicaron los integrantes de la misión conformada por el Movimiento Ríos Vivos y el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, causaría “la pérdida irremediable de los cuerpos de las víctimas que se presume que se encuentran en el cauce, la ribera y zonas aledañas al río”. Pero esas advertencias no fueron atendidas y la tragedia de abril aceleró el llenado del embalse.

Durante una audiencia pública en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en mayo pasado, la Fiscalía aseguró que se encontraba investigando 502 casos de desaparición forzada en esta zona (de los cuales apenas tres estaban en etapa de juicio) y señaló, además, que se habían exhumado 159 cuerpos e identificado 85. Pero, según el Movimiento Ríos Vivos, este esfuerzo es mínimo frente al trabajo que queda por hacerse con las víctimas. Por eso, por todos los medios siguen exigiendo que avancen las investigaciones y que, de ser necesario, se desocupe el embalse. Su lucha fue reconocida en septiembre con el Premio Nacional a la Defensa de Derechos Humanos.

Esta conmemoración, llamada “Cañoneros y cañoneras contra el olvido”, arrancará el jueves 1 de noviembre con un performance en la plaza principal de Ituango y luego llegará al Líbano, junto al río Cauca, donde los participantes pasarán la noche. En ese lugar harán un ritual con barcas y velas, y se reunirán alrededor de una fogata para celebrar actividades culturales con música, poesía y cuentería. Esta, será su manera de celebrar y unir fuerzas para seguir trabajando por la memoria y la vida en su territorio.

FUENTE: CENTRO DE MEMORIA HISTÓRICA

Memoria Histórica

La exposición “Endulzar la Palabra, memorias indígenas para pervivir” llega a Cartagena

Los invitamos a sumergirse en un recorrido de cinco momentos, conformado por fotografías, dibujos, documentales y testimonios de ocho pueblos indígenas, que develan cómo la memoria les ha permitido pervivir en medio del conflicto.

La exposición “Endulzar la palabra, memorias indígenas para pervivir” hace una inmersión en los procesos de memoria histórica de ocho pueblos indígenas de Colombia: Bora, Ocaina, Muinane y Uitoto M+N+KA de La Chorrera, en el Amazonas (AZICATCH); Wiwa, de la Sierra Nevada de Santa Marta (Golkushe Tayrona); Awá de Nariño, Putumayo y Ecuador (Gran Familia Awá Binacional); Nasa del norte del Cauca, Chab Wala Kiwe (ACIN), y Barí del Catatumbo (ÑATUBAIYIBARI).

El visitante encontrará espacios para escuchar sus voces. Espacios para caminar por sus territorios, en su inmensidad y con todas sus diferencias. Espacios para entender que la memoria también son silencios. Y espacios para reconocer que los pueblos indígenas han sido actores políticos y activos, para hacerle frente al conflicto armado.

A lo largo de toda la exhibición, liderada por el Centro Nacional de Memoria Histórica en alianza con el Centro de Formación de la Cooperación Española y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, se presentarán fotografías, dibujos, documentales y testimonios, producidos en su gran mayoría por los pueblos indígenas. Además, el espectador se encontrará con una serie de preguntas, en las que cada uno de los pueblos interpela y abre el diálogo con los visitantes.

“Todo lo que hagas se tiene que hacer con el corazón frío
Se tiene que hacer con el corazón dulce Y se tiene que hacer con ese corazón de estimación al otro”.
Gil Farekatde

Sean bienvenidos a una exposición en la que participaron activamente los investigadores locales, lo que permitió hacer el ejercicio de contar en voz propia una historia tantas veces referida por otros. Esta, además, es una oportunidad para comprender que la memoria indígena del conflicto se centra, más que en un repertorio de hechos dolorosos, en un conjunto de saberes y estrategias culturales que les han permitido sanar los estragos de la guerra, y endulzar la memoria del horror desde la palabra de vida.

Esta exposición fue posible gracias al apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), a través del Programa de Alianzas para la Reconciliación (PAR) operado por ACDI-VOCA. Y a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Les invitamos a conocer la programación de actividades culturales y académicas que se llevarán a cabo este mes.

HORARIOS Y FECHAS:

  • Lunes a viernes: 7:30 a.m. a 7:00 p.m.
  • Sábados: 8:00 a.m. a 7:00 p.m.
  • Domingos y festivos: 9:00 a.m. a 7:00 p.m.

LUGAR: Centro de Formación de la Cooperación Española, Calle 36 #2-74, Cartagena

FUENTE: CENTRO DE MEMORIA HISTÓRICA

Memoria Histórica

Memorias de vida desde el Catatumbo

  • El CNMH lanza el informe Catatumbo: Memorias de vida y dignidad, un recorrido por la violencia de larga duración que ha vivido esta región de Norte de Santander, desde la llegada de los españoles al territorio barí hasta la dominación de los grupos armados ilegales que persiste.
  • Entre 1999 y 2006, con la llegada de tres estructuras paramilitares, la región vivió una violencia sin precedentes: casi 100 mil desplazados, 832 asesinatos selectivos y 599 muertos en masacres.
  • La violencia, el abandono estatal y la pobreza hicieron que el cultivo de coca fuera una posibilidad de sustento para los campesinos, y eso los llevó a ser objetivo de políticas de lucha contra las drogas poco efectivas.
  • A pesar de todo, las catatumberas y catatumberos han levantado y fortalecido sus organizaciones, han resistido y se han movilizado para exigir mejores condiciones de vida.

Desde la conquista española hasta hoy, los habitantes de la región del Catatumbo, en Norte de Santander, han hecho frente al abuso de diversos actores legales e ilegales, que han ocupado su territorio y han perpetuado distintos tipos de violencias. Esa es la historia que el Centro Nacional de Memoria Histórica reconstruye en su informe Catatumbo: Memorias de vida y dignidad, que estamos lanzando hoy, y que nació de una propuesta de la Diócesis de Tibú y su Pastoral de Víctimas, a la que luego se sumó la Asociación de Autoridades Tradicionales del Pueblo Barí Ñatubaiyibarí.

Para el Pueblo Barí, la violencia en el Catatumbo arrancó con la llegada de los españoles, que trataron de imponerles su idioma, su religión y su cultura. Para otros habitantes de la región, esta empezó a principios del siglo XX, con la entrada de las empresas petroleras que provocaron el desplazamiento y la desaparición de miles de indígenas, y a la vez motivaron la llegada de campesinos y trabajadores de esta industria.

El conflicto armado llegó a finales de los setenta y se agravó a finales de los ochenta, cuando el ELN, el EPL y las FARC fortalecieron sus acciones militares con asesinatos selectivos, secuestros, extorsiones y tomas a poblados. Pero fue entre 1999 y 2006 cuando la región vivió una violencia sin precedentes, con el accionar de tres estructuras paramilitares: el Bloque Catatumbo, el Frente Héctor Julio Peinado Becerra y el Frente Resistencia Motilona. En estos siete años de presencia paramilitar se desplazaron forzadamente 99.074 personas, que equivalen al 59,5% de los desplazamientos de los últimos 32 años. También hubo 832 casos de asesinatos selectivos y 599 muertos en masacres: 403 por parte de paramilitares y 142 por parte de las guerrillas.

A raíz de estas violencias, del abandono estatal y de la pobreza, los cultivos de coca aparecieron como una posibilidad de sustento para los campesinos de la región, quienes enfrentaban (y siguen enfrentando) difíciles condiciones para la comercialización de sus productos tradicionales. Pero cultivar coca los convirtió en objetivo de políticas de lucha contra las drogas que, además de ser costosas en términos económicos, ambientales, sociales y de salud, en ocasiones justificaron también nuevas violencias.

Aunque las FARC se desmovilizaron, el conflicto persiste en el Catatumbo. El ELN y el EPL se expandieron en la región y hubo una militarización sin precedentes, que ha producido, entre otras graves vulneraciones, ejecuciones extrajudiciales cometidas por miembros de la Fuerza Pública. A este escenario se suma a la presencia y accionar de Grupos Armados Posdesmovilización. La región presenta hoy grandes desafíos de cara a la construcción de la paz territorial. Sin embargo, y a pesar de la violencia y la precariedad, las catatumberas y catatumberos han levantado y fortalecido sus organizaciones, han resistido y se han movilizado en varios paros campesinos para exigir mejores condiciones de vida en su región.

En este recorrido por las voces y memorias de los habitantes de esta región se encuentran tres tensiones principales. Primero: a pesar de ser una región exuberante y rica en recursos naturales sus pobladores han vivido en la marginalidad y la precariedad, y las comunidades perciben la presencia estatal especialmente con su cara militar y antinarcóticos, en lugar de ver acciones que busquen suplir las necesidades más sentidas de la gente. Segundo: ante ese panorama, las catatumberas y catatumberos se han organizado y han trabajado comunitariamente por una vida digna, pero por esa razón han sido violentados y desconocidos. Y tercero: sobre ellos y ellas han recaído estigmas que han justificado distintas formas de violencia hasta el presente.

Ese panorama motivó al Centro Nacional de Memoria Histórica a hacer una serie de recomendaciones que permitan construir las condiciones para que la guerra no se repita, y se consoliden las apuestas por una vida digna en el Catatumbo: atender las necesidades de la gente, reconocer y proteger las dinámicas organizativas, ampliar los espacios de participación, desarmar estigmas y cerrar ciclos de violencia, replantear las políticas frente a la coca y avanzar en procesos de verdad, reparación y no repetición.

Este ejercicio de reconstrucción de memoria histórica contó con la colaboración de una multiplicidad de personas, organizaciones y entidades de la región.

FUENTE: CENTRO DE MEMORIA HISTÓRICA

Memoria Histórica

¿Qué están haciendo las Iniciativas de Memoria en 2018?

25 iniciativas de memoria, priorizadas en 2018 por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), iniciaron desde principios del año un camino con sus procesos y apuestas para la construcción de la memoria y el trabajo con víctimas del conflicto. Acá les contamos que están haciendo estas iniciativas de memoria.

Daniel Valencia para el CNMH

Estos proyectos son la representación de las memorias diversas y la pluralidad de voces que existe en el país: Nariño, Bogotá, Valle del Cauca, Santander, Norte de Santander, Antioquia, Putumayo, La Guajira, Chocó, Boyacá, Tolima, Arauca, Cauca y Magdalena  han venido trabajando este año desde sus experiencias para visibilizar sus procesos de resistencia frente al conflicto.

iniciativas memoria20182 Las 25 iniciativas de memoria junto con los representantes de cooperación internacional y el Grupo de Apoyo a Iniciativas de Memoria dialogan e intercambian saludos y experiencias.

Algunos de los líderes sociales que han sido gestores de las iniciativas no han escapado a la violencia, que contra ellos ha venido incrementando en los últimos meses. Con dolor e indignación recibimos la noticia de que Holmes Alberto Niscué, indígena Nasa-Awá y gestor de memoria, educador y líder del pueblo Awá, fue asesinado el pasado 19 de agosto de 2018. Lo mismo sucedió con dos personas pertenecientes Movimiento Ríos Vivos Antioquia este año y la organización en general está siendo amenazada por actores armados ilegales en el territorio. Con este video queremos recordar y hacer un pequeño homenaje a nuestro amigo Holmes Niscué y a los líderes asesinados en el país.

iniciativas memoria20183 Holmes Niscué, líder de la iniciativa de memoria “26 de agosto: del silencio al camino de la resistencia Inkal Awá. Holmes era además educador y lider indígena Nasa-Awá. Fue asesinado en agosto de este año en Nariño.

Las iniciativas de memoria nos cuentan sobre sus proyectos de construcción de memoria.

El Primer Encuentro Nacional de Iniciativas de Memoria 2018 se realizó con la ayuda y los recursos del Centro Nacional de Memoria Histórica, Cooperación alemana, Banco KFW, el gobierno de Canadá, PNUD, USAID, ACDI/VOCA, MSI, Chemonics y Unicef.

FUENTE: CENTRO DE MEMORIA HISTÓRICA

Memoria Histórica

Una ventana de la memoria

La Unidad Policial para la Edificación de la Paz (UNIPEP) presenta su iniciativa virtual “Ventana de la memoria”, que busca visibilizar lugares de memoria de personas y miembros de la institución que han perdido su vida en medio del conflicto armado.

Daniel Valencia para el CNMH

Se trata de una herramienta tecnológica diseñada a partir de la aplicación de Google Maps que permite a cualquier persona y en cualquier lugar del mundo, observar de manera virtual 96 lugares de memoria histórica que ha identificado la institucional policial, que dignifican y recuerdan a los hombres y mujeres policías que han perdido la vida en medio de conflicto armado interno colombiano.

Efren Yezit Muñoz Morales es el impulsor y gestor de la iniciativa de memoria que nace a partir de la formación y acompañamiento recibidos en el tema construcción digital de memoria a través del CNMH y el grupo de Apoyo a Iniciativas de Memoria. Muñoz labora en el área de Memoria Histórica y Víctimas del (UNIPEP), creada en abril de 2016 para resaltar la labor de paz y convivencia que tiene la policía por definición en su mandato.

ventana de la memoria2

* Memoria Policía Meta. San Juan de Arama, Meta. Vía principal entre San Juan de Arama y el cruce de la Bodega. Este es un homenaje a la memoria de los policías víctimas de las FARC, quienes fueron tacados el 3 de octubre de 1997, cuando se desplazaban sobre esa vía y venían realizar actividades de seguridad y convivencia en zona rural de este municipio.

El sitio tiene información sobre lugares que incluyen placas conmemorativas, cenotafios, mausoleos, parques, etc. donde es posible verlos en fotografía y encontrar una reseña breve de cada lugar. Hasta el momento hay 96 identificados y registrado y la idea es seguir alimentando la plataforma y profundizando la información

Es importante mencionar que el blog no solo incluye a miembros de la policía sino también a víctimas de la población civil y quiere promover, como asegura Efren Muñoz, una visión pluralista, incluyente y holística: “Queremos registrar incluso en nuestros productos las versiones que ha dado las FARC y las memorias que puedan partir desde allí también para que haya un contrapeso”, afirma el uniformado.

ventana de la memoria3

* Memoria Policía Huila. Algeciras, Huila. Km 1 vía principal de ingreso al municipio. Esta placa recuerda que el 12 de noviembre de 1990 a las 12 del día, fueron atacados por subversivos del segundo frente de las FARC “Asaís Pardo”, el cabo primero Oscar Escobar Páez, el agente Wilson Tigreros y nueve niños integrantes de la policía cívica – juvenil, quienes acompañaban una competencia ciclística entre los municipios de Algeciras y Campoalegre en el departamento del Huila.

Por eso, sumándose a cumplir con su papel en la implementación de los acuerdos, donde han aportado prestando la seguridad en zonas veredales (ahora ETCR), esquemas de seguridad para desmovilizados, trabajo con Naciones Unidas en territorio, entre otros, Muñoz resalta la importancia de también articularse desde la implementación de medidas de satisfacción, reconocimiento a las víctimas y sus familiares, dignificación y aporte a la construcción de memoria.

Finalmente, añade Efren Muñoz, “la documentación de la Memoria Histórica Institucional representa un aporte para la memoria histórica nacional, que reafirma el cumplimiento de la misión constitucional para alcanzar la paz, la justicia, la reparación y no repetición de los hechos de violencia que marcaron la historia y la memoria de millones de Colombiano”.

FUENTE: CENTRO DE MEMORIA HISTÓRICA

Memoria Histórica

La casa de la memoria que sueñan las víctimas de Mapiripán

Hace 21 años, entre el 15 y el 20 de julio de 1997, la violencia paramilitar se instaló en los Llanos Orientales creando un fenómeno de terror entre la población. La masacre de Mapiripán, Meta, fue reconocida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como una de las consecuencias más atroces de la guerra. Hoy en día sus sobrevivientes quieren que se construya una casa de la memoria que cuente la historia de los que ya no están.

Laura Cerón para el CNMH

Eran las cuatro de la mañana del 17 de julio de 2018 y en Villavicencio, Meta, no había un rayo de luz en el cielo. 18 personas, entre ellas niños y niñas, se encontraron en la Plaza de la Gobernación, donde los esperaban dos camionetas 4×4. Empacaron sus maletas y la comida necesaria para empezar un recorrido que terminaría 10 horas después entre carreteras malhechas y trochas embarradas. Recorrieron toda la sabana oriental, les tocó atravesar  nadando cauces del Río Guaviare mientras los carros intentaban atravesar el lodo de forma heroica, todo esto para poder regresar a Mapiripán, ese municipio donde asesinaron y desaparecieron a sus familiares hace 21 años.

Llegar a Mapiripán es encontrarse rodeado por llanura amplia y vacía, que hace contraste con los cientos de hectáreas sembradas de monocultivos de palma que lindan a la orilla del Río Guaviare, el cual divide con sus aguas la Orinoquía de la Amazonía. Allí, hace más de 30 años, se reunían pesqueros, comerciantes y compradores a intercambiar y vender productos. Mapiripán era un pequeño puerto en el que indígenas y colonos podían intercambiar maíz, cacao, arroz, plátano, yuca y pescado.

Los viajeros salieron de los carros, mojados, se instalaron en el hotel y una vez bañados se dirigieron con la tenacidad suficiente hasta la alcaldía del municipio. El calor se mezclaba con un aire denso por los árboles del parque principal. “Venimos para hablar sobre la casa de la memoria”, le dijo, al alcalde sustituto del municipio, Marina Sanmiguel, lideresa de la Corporación Voces que Trascienden y víctima tras el asesinato de su esposo José Rolan Valencia, en la masacre de Mapiripán.

La casa de memoria

Pensar en crear una casa de la memoria en el municipio no es fácil. Su origen parte de una de las medidas de reparación que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) reconoció al fallar a favor de las víctimas por los hechos ocurridos en la masacre entre el 15 y 20 de julio del año 1997, cuando un grupo de paramilitares  de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), viajó desde el Urabá hasta San José del Guaviare y asesinó a 50 personas.

A pesar de que la orden del CIDH  falló en el año 2005, la idea de construir la casa de memoria se le ocurrió a Marina en 2016. “Como la Sentencia ordena construir un monumento, nosotros pasamos la propuesta a Cancillería que no fuera un monumento estático que no le sirviera a la comunidad. Con la cuestión del monumento, “El puño”, que se colocó, hemos tenido varios problema con la gente”, afirma Marina.

“El puño” fue instalado en 2009, en medio de uno de los periodos más álgidos y violentos por la presencia paramilitar en la región. Era grande, de tres metros de alto y su estructura mostraba un puño cerrado de color dorado. Su creador fue el artista bogotano Luis Alfredo Castañeda y la instalación se realizó en medio de una gran caravana, en la que se hizo el retorno simbólico de más de 450 personas al municipio. “El puño” fue ubicado en la entrada del pueblo, pero el año pasado, 2017, los habitantes lo encontraron totalmente destruido.

En la denuncia pública hecha por el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, Luis Guillermo Pérez Casas, defensor de Derechos Humanos y representante de víctimas de la masacre de Mapiripán, recordó que este había sido instalado por las mismas organizaciones de víctimas de la región y solicitó que se reconociera públicamente a los responsables, pero, al día de hoy, nada ha ocurrido.

En reuniones anteriores, Marina y las demás víctimas que hacen parte de las organizaciones de víctimas habían logrado concertar un lugar para la construcción de la casa de la memoria. “Nos quieren ubicar un lote que queda a la orilla del río y dentro de unos años ese terreno se lo lleva el agua. Cerca del lote queda el comedor de los abuelos y a ellos ya los reubicaron porque la casa el río se la llevó casi toda”, dice Marina.

En efecto ya habían pensado en varios lugares. El que más les llama la atención es el antiguo colegio del municipio. El lote cuenta con 5 salones amplios que ahora están abandonados. Algunas familias desplazadas provenientes del Guaviare se han asentado ahí al no tener otro lugar a donde ir.

El 18 de julio en la madrugada, la caravana que viajó desde Villavicencio instaló en  el polideportivo del municipio una galería de la memoria, fotos de sus seres queridos asesinados y desaparecidos, como símbolo y antídoto contra el olvido.

Después de una oración por las personas que vivieron la violencia paramilitar en la zona, comenzó un recorrido hasta el cementerio municipal. Allí Viviana Barrera, lideresa y víctima de la masacre, colocó un letrero que decía: “Padre, aquí estoy con tus nietas y más acompañantes conmemorando tus 21 años de muerto. En nuestras mentes siempre vives. Te amamos”.

En medio del sol caminaron hasta el antiguo colegio para poder distinguir el estado de la infraestructura. Sin embargo, a pesar de la voluntad que exista para construir la casa, quedan muchas preguntas: ¿Quién administraría el lugar?, ¿quién financia su construcción?, ¿qué rol van a cumplir las víctimas en el diseño y construcción de los relatos?

Son muchas las esperanzas puestas sobre este proyecto, pues significa darle la oportunidad de crecer y mejorar a un lugar en el que todavía se viven hostigamientos por parte de grupos paramilitares contra la población. “Nosotros le solicitamos al alcalde que nos dé un buen predio, que eso no es para nosotras sino para el pueblo. La construcción de la casa es importante para acordarnos de toda la violencia que vivimos, para que no se nos olvide”, expresa Marina.

FUENTE: http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/

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