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Diciembre 2, 2019

La violencia como instrumento de insurrección


El pasado 25 de noviembre en la Ciudad de México y en todas las ciudades de Iberoamérica, masivamente las mujeres y jóvenes salimos a las calles a demostrar nuestro hartazgo y exigir poner fin a todas las formas y modalidades de las violencias machistas.

Durante esa marcha, en la Ciudad de México, un grupo de jóvenes vestidas de negro con los rostros cubiertos, quemaron y grafitearon monumentos históricos lo que indignó a muchas y muchos, cuando no se indignan igual cuando asesinan en México a un promedio de 10 mujeres al día, aunque ese día, precisamente el día de lucha contra la violencia hacia las mujeres 15 mujeres fueron víctimas de feminicidio en nuestro país. Y yo me pregunto si no se trata de una insurrección feminista…

No se entiende el hartazgo de tener que vivir con miedo, de lo que impacta en las vidas y muertes de las mujeres la impunidad y la insensibilidad de los jueces y juezas. El caso de Abril es una clara muestra de ello. Su marido la golpeó con un bate en la cabeza cuando estaba dormida y le hizo innumerables cortes en su cara y cuerpo con un bisturí y, sin embargo, los jueces que conocieron del caso liberaron al agresor, alegando que no se trataba de tentativa de feminicidio, sino de violencia familiar.  Una semana más tarde, justo el 25 de noviembre, abril fue balaceada en la calle y se presume que el autor intelectual fue su marido, recién liberado. Fue hasta el feminicidio de Abril que la Procuraduría de Justicia de la Capital del país solicitó se reclasificara el delito y el Tribunal de Justicia suspendió a los jueces, que hoy dicen van a acusar de homicidio.

Y entre todas estas manifestaciones y movilizaciones la Colectiva LasTesis, de Valparaíso y Santiago de Chile, irrumpió con un performance titulado “un violador en tu camino”, que mucho tiene que ver con lo que han venido sufriendo las estudiantes y mujeres jóvenes en las movilizaciones y la represión que se ha vivido en Chile en las últimas semanas. Y se habla de feminicidio, de impunidad para mis asesinos, de desaparición y de violación y además se incluye una parte que retomaron del himno de los Carabineros Chilenos que parece un sarcasmo, cuando dice ..”duerme tranquila, niñas inocente, sin preocuparte del bandolero, que por tu sueño dulce y sonriente vela tu amante carabinero”… ya que han sido detenidas, desnudadas, obligadas a ponerse en cuclillas, han sido abusadas sexualmente y durante las represiones, han caído mujeres y jóvenes víctimas de feminicidio a manos de quien debería de cuidarlas. La venda negra significa que el sistema de justicia no las ve.

Tuvo tal impacto el performance de la Colectiva LasTesis que llamó a replicarlo en todas las plazas públicas, haciendo las adaptaciones que se consideraran pertinentes, el 29 de noviembre a las 5:00 de la tarde, fecha en que se llevó a cabo un masivo performance feminista en la Plaza Sotomayor de Valparaíso y que fue replicado en Santiago de Chile, Paris, Madrid, Barcelona, Berlín, Londres, varias ciudades de Colombia, Asunción, Santo Domingo de Dominicana y varias ciudades de México y de los Estados Unidos, logrando reunir en el Zócalo de la Ciudad de México a miles de mujeres, quienes al grito de “si tocan a una, nos tocan a todas”, se agolparon en el Centro de la Ciudad de México, y en cientos de ciudades más, con la característica de que todas eran jóvenes o la gran mayoría.

La respuesta fue impresionante, y se dio a sólo 4 días de que La Colectiva LaTesis presentará su performance por primera vez. Y esto puede tener dos explicaciones. La primera que las jóvenes estaban ávidas de una expresión artística que contuviera todos sus reclamos por la violencia sexual, el hostigamiento callejero y en el transporte público, la desaparición de mujeres y niñas, muchas de ellas a manos de tratantes y proxenetas, la violación pagada y no pagada y el feminicidio.

El segundo es que el performance es muy fuerte en su contenido y en los pasos y ademanes que se usan y que expresa en buena medida todos los sentimientos acumulados contra la impunidad y la falta de políticas públicas que garanticen la vida y la seguridad de las mujeres.

ero lo más significativo es que es un mismo sentimiento compartido en México, España, Francia, Reino Unido, Alemania, Colombia, Dominicana, Paraguay y muchos otros países con Chile.

Y uno se pregunta qué hubiera pasado si hubiéramos reaccionado así hace 10 o 20 años, si hubiéramos podido heredar a las que vienen detrás un mundo sin violencia contra las mujeres, lo que no hemos podido hacer, hasta el día de hoy.

Y yo pienso que la rabia y el enojo de las feministas mexicanas que no somos institucionales se debe a que estamos frente a la insensibilidad e indiferencia de jueces y juezas, de diputadas y diputados, de senadores y senadoras y los ejecutivos federal y estatales, quienes disparan una tras otra leyes y políticas públicas que en poco abonan para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia, como querer reglamentar la prostitución y legalizar los vientres de alquiler, o asociar el delito de violencia digital al consentimiento en un sistema patriarcal que siempre encuentra la forma de presionar a las mujeres de manera obvia y notoria o sutil para que hagan lo que el macho les exige.

Pero, además, cuando no se toma una postura clara a favor de los derechos de las mujeres y se piensa que con senderos seguros e iluminados, con cámaras en las calles y en el transporte público, con un registro de violadores y un banco genético de agresores sexuales, una campaña, una aplicación que funciona como botón de pánico y unas cuantas patrullas rosas se puede garantizar la vida y la seguridad de las mujeres tanto en el ámbito público como privado, pues no, no es así. Esto tiene que ver con erradicar el neoliberalismo, modelo económico agotado, que tiene a las mujeres sin oportunidades y en situación de alta precarización y no se diga a las niñas y a las adultas mayores.

Que tiene que ver con lograr cambios estructurales, garantizar la igualdad sustantiva: igualdad de oportunidades, igualdad de trato e igualdad de resultados, tiene que ver con erradicar patrones estereotipados de conducta o estereotipos que colocan a las mujeres en situación de inferioridad y a los hombres como superiores. Educar en igualdad, hacer patente la responsabilidad de los medios de comunicación, tanto en cómo abordan las noticias de violencias contra las mujeres y sus contenidos que la naturalizan y la normalizan, culpando a las mujeres de lo que les pasó y por la forma de protestar por lo que viven.

Las entiendo muy bien, porque ha habido veces que siento que en ciertos casos se me viene el mundo encima, la indiferencia, la ineficacia, la ineptitud y los estereotipos que tenemos que enfrentar hasta frente a las mujeres funcionarias públicas, no se diga frente a los machos con poder público y social.

Cómo quisiera tener la receta y erradicar todas las formas de violencias contra las mujeres y las niñas.

¡Ni una más víctima de las redes de trata y prostitución! Y

¡Ni una menos desaparecida o víctima de feminicidio!

[*] Directora de la Coalición Regional contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC por sus siglas en inglés)

FUENTE: TRIBUNA FEMINISTA


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