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Octubre 16, 2019

“La tranquilidad que trajo la paz cada vez es más débil en el Pacífico”: arzobispo de Popayán


Este miércoles en cinco departamentos del Pacífico colombiano se desarrollarán simultáneamente desde las 6 de la tarde, distintas movilizaciones para rechazar la presencia de grupos ilegales, la violación al DIH por parte de la Fuerza Pública, y para exigir al gobierno cumplir con los Acuerdos de La Habana en estos territorios donde sigue encendida la luz de la esperanza en ese acuerdo de paz.

Cuatro arzobispos del suroccidente del país están empeñados en insistir que la paz está débil en los territorios del Pacífico colombiano. Allí, este miércoles 16 de octubre, a partir de las 6 de la tarde, encenderán un cirio por la vida y enviarán distintos mensajes: exigir al Estado que llegue a todos los rincones de Nariño, Cauca, Chocó y Valle del Cauca, donde se libra una guerra fratricida desde que la guerrilla de las Farc dejó las armas; para exigir al Gobierno que cumpla a las comunidades con los acuerdos cívicos pactados; para rechazar la presencia de los grupos ilegales en esos territorios; para rechazar el narcotráfico, la violación del Derecho Internacional Humanitario por la Fuerza Pública y la corrupción en todos los niveles del Estado. 

El asesinato de Karina Garcia Sierra, la candidata a la alcaldía de Suárez (Cauca) que fue incinerada junto con otras cinco personas a principios de septiembre pasado, y los últimos asesinatos de guardias indígenas en el norte de ese departamento, generó que la iglesia Católica convocara a esta movilización. Los constantes asesinatos de líderes sociales y la amenaza de la muerte violenta que viven los pobladores de estos territorios, hechos de los que han sido testigos estos clérigos que recorren puerta a puerta estas comunidades del Pacífico. Hablamos con monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Popayán, un hombre inquieto por la paz y “por cumplir el mandato del papa Francisco”, dijo. 

¿Qué tipo de movilizaciones se realizarán este jueves durante la jornada por la paz en el Pacifico?

Es una jornada por la vida y la paz que en las diez jurisdicciones eclesiásticas del Pacífico colombiano y tiene una presentación diversa. Hemos planeado de tal manera que sea una movilización y una jornada que nos lleve a tomar conciencia, a levantar la voz en una línea no violenta, pero que cada uno le dé el aterrizaje en su región teniendo en cuenta su realidad. Por ejemplo, acá en el Cauca, será por todas las situaciones de amenaza y muerte de la guardia indígena, los afros y líderes comunales; por el homicidio de una candidata a la alcaldía de Suárez; por el problema del narcotráfico de marihuana y de coca.

¿Cómo avanza el acuerdo de paz en estos territorios donde se realizarán las movilizaciones? 

Estas movilizaciones se realizan en el contexto del posacuerdo de La Habana, pero también, del olvido histórico del Estado a estas tierras. Con el tema del medio ambiente, de las organizaciones sociales, de los indígenas, de los afros, con la falta de presencia del Estado con salud, educación, vivienda, infraestructura. Por eso, tenemos cuatro objetivos claros en esta jornada. Primero exigir el cumplimiento de los acuerdos del Gobierno con sectores cívicos de la región que se han dado en distintos momentos y después se han olvidado. Segundo, queremos expresar el rechazo a las economías ilegales y el narcotráfico en estas regiones, que está llevando a muchos pobladores a la muerte. Igualmente, rechazar las intenciones del Gobierno de volver a fumigar esta región con glifosato. Tercero, queremos manifestar un no contundente a la presencia de grupos neoparamilitares y de miembros de las guerrillas que se están fortaleciendo con dineros del narcotráfico. Igualmente, denunciamos la violación del Derecho Internacional Humanitario por parte de algunos miembros de la Fuerza Pública. Cuarto, queremos demandar la efectiva implementación del acuerdo de paz. 

Después de la firma del Acuerdo de Paz, ¿qué pasa en estos territorios? 

Pedimos que el Acuerdo de Paz se implemente en el Pacífico con todos los componentes que tiene, pues en esta región ese documento es un signo de esperanza. De hecho, nosotros que vivimos caminando todos estos municipios, casa a casa, vereda a vereda, en los resguardos, en los cabildos, en las alcaldías, nos damos cuenta que afortunadamente después del acuerdo de La Habana ha habido mucha tranquilidad, ha cambiado todo, pero, últimamente esa tranquilidad es demasiado débil y está amenazada. Entonces nosotros com iglesia demandamos la efectiva implementación del Acuerdo de Paz. 

¿Estas movilizaciones se realizarán a lo largo del tiempo?

Desde hace bastante tiempo la iglesia Católica hace presencia en el suroccidente junto con las comunidades. Tenemos muchos años de presencia, de mucha cercanía, de mucho sufrimiento junto con el pueblo, de mucho cultivar la esperanza. Esto no es una chispa de hoy, no, nosotros nos quedamos en las parroquias, nos quedamos donde no llega el Gobierno, donde están las amenazas. Pero además, pues continuaremos con acciones como la velatón que se realizó en noviembre de 2018 en todo el territorio colombiano.

¿Cuál es el mensaje para los colombianos del Pacífico y del resto del país?

Que nosotros queremos defender la vida y la paz, y que el camino es el diálogo. Por eso, tenemos que levantar la voz como iglesia Católica. Esta es la iglesia que nos pide el papa Francisco, la iglesia que se pone en marcha con nuestros pueblos. 

¿Y cuál es el mensaje para el Gbierno Nacional frente a esta situación que vive el Pacífico?

Queremos decir que nosotros estamos aquí del lado del pueblo y que necesitamos un Gobierno que también se ponga a caminar con todas estas situaciones. Que le dé cumplimiento a los acuerdos de La Habana, especialmente, dando un mensaje definitivo de acompañar todo el sistema de justicia transicional hacia la paz. Acompañando a los desmovilizados de las Farc en su tránsito a la vida civil. Buscando el diálogo con la guerrilla del Eln para que la paz sea completa. Avanzando en erradicar las economías ilegales y la corrupción administrativa. Finalmente, al Gobierno queremos decirle que necesitamos un pueblo decidido por la paz.

FUENTE: EL ESPECTADOR


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