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Marzo 5, 2019

El Congo ha generalizado la violencia sexual como una de las principales armas de la contienda.


La República Democrática del Congo lleva décadas en guerra y ha generalizado la violencia sexual contra las mujeres como una de las principales armas de la contienda. Después de 18 años, un nuevo Gobierno ha llegado al poder y su presidente, Félix Tshsekedi, ha expresado su deseo de actuar movido por el “bien común y la paz”. ¿Puede suponer esto un cambio en la vida de las mujeres de un país con más de 80 millones de habitantes y cuyo territorio supera cinco veces el de España?

Teresa Riu, de las Misioneras de Cristo Jesús vive desde hace 38 años en Kole, provincia de Sankuru. “Es en el este del país, en la región de Grandes Lagos, donde el conflicto bélico es cotidiano y donde la violencia sexual hecha a la mujer es considerada como arma de guerra”, señala a Europa Press Teresa, que trabaja como médico en un hospital estatal.

“Esta lucha armada va unida a la violencia sexual hecha a las mujeres”, insiste la misionera, para después añadir que la solución pasa por “un buen Gobierno que buscara, en primer lugar, la justicia y el bien de la población”. Así, reconoce que “hay esperanzas de que haya un cambio positivo con el presidente actual”.

El último informe publicado por Naciones Unidas sobre la violencia sexual relacionada con los conflictos, que abarca el período de enero a diciembre de 2017, alertaba de que los progresos logrados en el país para hacer frente a este problema se habían visto amenazados por un entorno político inestable, niveles “sin precedentes” de desplazamiento, constantes enfrentamientos armados y la debilidad de las estructuras del Estado.

De este modo, la ONU documentaba que en abril de 2017, militantes de Bana Mura –un grupo armado activo en la región Kasaï– violaron a 41 mujeres y dos niñas en una serie de ataques contra aldeas lulua y luba. Además, en el período analizado, la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en el país (MONUSCO) verificó 804 casos de violencia sexual relacionada con el conflicto que afectaron a 507 mujeres y 265 niñas.

Ante esta situación, la ONU instaba en su informe al anterior Gobierno de la RDC a redoblar sus esfuerzos para combatir la violencia sexual y a ampliar los servicios, incluido el apoyo a la reintegración socioeconómica de las mujeres desplazadas y repatriadas.

“Cuando hay enfrentamientos, vienen y violan a las mujeres. Incluso a mujeres embarazadas, niñas y ancianas”, explica a Médicos Sin Fronteras (MSF) Mama H., una de las personas de Salamabila que ofrece apoyo a víctimas de violencia sexual.

Un caso para la esperanza es el cirujano congoleño Denis Mukwege que fue galardonado con el Nobel de la Paz en 2018. Mukwege fundó en 1999 el Hospital Panzi en Bukavu, capital de Kivu Sur. En sus casi 20 años de historia, el hospital ha tratado a más de 50.000 mujeres y niñas víctimas de violencia sexual. De media, ha recibido a entre 2.000 y 3.000 víctimas de violencia sexual al año desde 2014.

“Este honor es una inspiración porque muestra que el mundo está realmente prestando atención a la tragedia de la violación y la violencia sexual y que las mujeres y niños que han sufrido durante demasiado tiempo no están siendo ignorados”, dijo el doctor tras conocer que había sido premiado.

La enorme extensión del país, la segunda del continente africano después de la de Argelia, dificulta la obtención y el análisis de estadísticas reales y actualizadas sobre la violencia sexual que sufren las mujeres y niñas.

SERÁN VIOLADAS MÁS DE UNA VEZ EN LA VIDA
Así, el Comité Español del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR) apunta que en 2017 se tuvo constancia de 523 casos de violencia sexual y de género reportados en la provincias de Tanganika y la ciudad Pweto (Haut-Katanga). Según sus estadísticas, cientos de niñas y mujeres serán violadas más de una vez a lo largo de su vida.

B., de 36 años y madre de siete hijos, es una de las 157 víctimas de violencia sexual atendida en abril de 2018 por MSF. “Tres hombres armados se me acercaron y me violaron por turnos”, recuerda B. Las consecuencias para las víctimas son el estigma social, la exclusión tanto de la familia como de la comunidad, enfermedades, embarazos no deseados y traumas psicológicos a largo plazo.

Desde MSF, Fernando G. Calero detalla a Europa Press que la cifra total de víctimas de violencia sexual atendidas por la organización a lo largo de 2017 en todos sus proyectos de la República Democrática del Congo ascendió a 4.700, en su mayoría mujeres.

Calero hace hincapié en que el número de casos registrados por organismos oficiales corresponde únicamente a los que se reportan, “no los que realmente se han cometido”. De ahí, la dificultad de disponer de estadísticas reales. “En un país como la RDC el número de casos que se llegan a conocer son un porcentaje muy pequeñito con respecto a la verdadera dimensión del problema”, apostilla.

Esta realidad la constata igualmente Victoria E. Braquehais, misionera en el poblado de Kanzenze desde el año 2009. “Hablar de la situación de la mujer en la República Democrática del Congo no es fácil porque estamos hablando del segundo país más grande de África después de Argelia”, aclara.

PROCREAR, CUIDAR DE LA CASA Y DE LA PROLE
Sin embargo, Victoria sí comparte con Europa Press su experiencia en el poblado de Kanzenze, situado en la provincia de Lualaba, al sur del país. “Ser mujer en Kanzenze no es fácil”, avisa, para después concretar que en esa zona rural, 9 de cada 10 niñas no han ido nunca a la escuela primaria, y “la misión de la mujer se entiende básicamente como el rol de procrear, cuidar de la casa y de la prole”.

Como señala la misionera, “una mujer no casada no se concibe, y una mujer ‘que no da hijos’ puede ser repudiada sin problemas, o permanecerá en casa, pero compartirá el techo con otras mujeres, de un marido polígamo”.

“No se puede hablar de la mujer sin hablar de violencia. Violencia sexual, en violaciones, y muchos casos de abuso, la inmensa mayoría dentro del entorno familiar o conocido, tema tabú. Violencia hecha a las niñas, que son engañadas por un poco de dinero a cambio de sexo”, destaca Victoria, entre otras situaciones.

FUENTE: TRIBUNA FEMINISTA


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