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Febrero 22, 2019

Los detalles de la denuncia contra concejal de San Gil por presunto acoso sexual


La jefe de prensa de la alcaldía del municipio, Diana Cantillo, aseguró ante la Fiscalía y la Procuraduría que el cabildante Juan Carlos Sánchez Rodríguez le ha hecho comentarios obscenos, ha intentado besarla y ha realizado tocamientos sin su consentimiento. Sánchez niega las acusaciones.

El 1 de febrero de 2019, Diana Carolina Cantillo Echavarría, jefe de prensa de la Alcaldía de San Gil, acudió a la Fiscalía y a la Procuraduría para denunciar varios hechos que, según la denunciante, constituirían un presunto acoso sexual. La comunicadora, de 30 años, relató a las autoridades penales y disciplinarias que el concejal del municipio Juan Carlos Sánchez Rodríguez la acosa desde hace un año, cuando empezó a trabajar como contratista en la oficina de comunicaciones de la administración local y que la situación se acentuó el pasado 30 de enero, cuando intentó besarla a la fuerza. (Video: Así somos acosadas las mujeres en las universidades de Colombia)

Según consta en las denuncias, Cantillo conoció al cabildante en enero de 2018, un par de semanas después de vincularse a la oficina de prensa de la administración local en calidad de contratista. Aunque en ese momento no debía cumplir horario y viajaba a San Gil dos veces a la semana, se encontraba en ocasiones con Sánchez Rodríguez en la sede de la alcaldía, que es la misma del Concejo. “Sánchez mostraba comportamientos obscenos como piropos groseros e insinuaciones sexuales. Al principio hacía caso omiso, pues el concejal pertenece a la bancada que apoya al alcalde”, narró la denunciante. (Lea aquí: “El acosador no ofrece salida digna para quien se halla a su merced”: Corte Suprema)

La situación, de acuerdo con la comunicadora, empeoró en agosto del año pasado cuando fue nombrada en el cargo de jefe de prensa y empezó a cumplir horario, por lo que trasladó a su residencia a San Gil. “Los encuentros esporádicos se volvieron diarios (…) Los piropos pasaron entonces al manoseo, intentos de dar besos en la boca. Si voy por el pasillo y no lo quiero saludar me coge con fuerza para abrazarme y restregarme, lo cual es de conocimiento público en la Alcaldía, pues no soy la única mujer que se siente acosada por el concejal. Sin embargo, no se atreven a denunciarlo por su estrecha relación con el alcalde y la capacidad de nombramientos burocráticos que tiene”, añadió Cantillo. (Lea aquí: Denuncian acoso sexual en la selección femenina de fútbol de Colombia)

La comunicadora agregó que en una ocasión el denunciado se ofreció a ayudarla a gestionar una cuenta de cobro, a cambio de que ella lo llamara después de media noche. “El señor Juan Carlos Sánchez ha empezado a visitarme con más recurrencia a mi oficina, aprovechando que a la fecha no se ha efectuado contratación de personal y casi siempre permanezco sola (…) aprovecha el abrazo forzoso para rozarme sus partes íntimas contra mi pierna o tratar a la fuerza de darme besos en la boca”, añadió.

El último hecho relatado por la denunciante tuvo lugar el pasado 30 de enero. Ese día, según Cantillo, el cabildante llegó a su oficina aprovechando que se encontraba sola e intentó besarla. El episodio fue puesto en conocimiento de la jefe administrativa de la entidad de manera verbal, quien le escribió vía Whatsapp al concejal y le pidió que respetara a la funcionaria, a lo que él respondió que a los concejales no les hacen control político los funcionarios sino al revés.

Debido a estos hechos, Cantillo presentó su carta de renuncia irrevocable el pasado martes, pero el alcalde no aceptó la decisión de su jefe de prensa. “El acoso del que soy víctima por parte del concejal Sánchez Rodríguez ha ocurrido ante los ojos cómplices de funcionarias y funcionarios de la administración municipal, sin recibir la ayuda y la solidaridad ni siquiera del jefe máximo de la alcaldía de san gil, Ariel Rojas Rodríguez, quien en una conversación telefónica conmigo, en la que yo le puse en conocimiento la situación, se desentendió del tema alegando que el municipio tenía problemas aún mayores y que él no era la instancia propicia para hacerles llamamiento de atención al concejal”, concluyó Cantillo.

La denunciante también interpuso un derecho de petición ante la administración solicitando una copia de los videos de las cámaras de seguridad, pero a la fecha la petición no ha sido resuelta.  “El concejal Juan Carlos Sánchez Rodríguez ha utilizado su investidura de poder manteniendo un comportamiento abusivo, obsceno, grosero e irrespetuoso hacia mí, con el cual me siento acosada, hostigada, amenazada y coaccionada en mi lugar de trabajo, la Alcaldía de San Gil”, aseveró finalmente Cantillo.

En diálogo con este diario, el concejal Sánchez afirmó que ya se presentó a la Fiscalía y que estará presto a lo que requiera el ente investigador. “No tengo nada que esconder”, precisó el cabildante quien no dio más detalles. Elver Sánchez Suárez, hermano y abogado del denunciado, añadió a medios locales de San Gil que espera que este caso se resuelva por vía judicial. “Estamos prestos a demostrar que no se cometió un delito, primero porque no existe subordinación. El hecho de que Juan Carlos Sánchez sea concejal no da el grado de subordinación para que la denunciante sea obligada a proceder a tener actual sexual. Habla de unos hechos de marzo, no entendemos por qué en pleno debate electoral se dé a conocer estas circunstancias. Que se investigue también en la Fiscalía y Procuraduría por qué estas denuncias de reserva legal se han hecho pública”, aseguró el litigante.

“El acoso sexual se está confundiendo con la galantería (…) Juan Carlos es un buen padre de familia, es una persona soltera que no ha ido ante el altar o notaría a jurar fidelidad a un tercero (…) puede iniciar relación sentimental con cualquiera, eso no significa que cometa acto sexual”, añadió Sánchez Suárez en defensa del denunciado. (Lea aquí: Una decisión histórica contra el acoso sexual)

Frente al delito de acoso sexual es importante recordar que, aunque su inclusión en el Código Penal es reciente, la Corte Suprema de Justicia ha dado luces sobre qué es y cómo se diferencia de otros delitos; pautas que no tienen relación alguna con el estado civil de los supuestos acosadores o denunciados. El alto tribunal ha dicho que el acoso sexual es un acto verbal o físico e implica “acciones, tocamientos, señas o conductas de naturaleza sexual”. Necesariamente estos hechos no tienen que constituir otro delito más grave, como por ejemplo cuando hay penetración, pues ahí se constituiría el acceso carnal violento y no el acoso sexual.

El acoso sexual, además, debe ser reiterativo y no es exclusivo de los ámbitos laborales, también pueden darse en otros espacios como los servicios de salud o ámbitos educativos. “La esencia de la conducta radica en las posibilidades que surgen de la asimetría entre la víctima y el agresor, en cuanto permite a este último subyugar, atemorizar, subordinar, amedrentar, coaccionar o intimidar a la primera, permitiéndole agraviarla, humillarla o mortificarla”, explicaron los magistrados de la Corte Suprema de Justicia en una sentencia de 2018. En ese sentido, esa superioridad del agresor intimida a la víctima para oponerse. Pero esa asimetría no está dada por un único vínculo, no se da solo entre jefe y subordinado. Se puede dar también, por ejemplo, en relaciones de autoridad, poder, edad, sexo, posición laboral, social, familiar o económica.

FUENTE: EL ESPECTADOR


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