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enero 31, 2018

Buscar a los desaparecidos


Una idea brillante es la creación de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas.

El acuerdo de paz entre el Gobierno de Colombia y las Farc-Ep incluye contenidos polémicos para unos, valiosos para otros, y que no dejan indiferente a casi nadie. Entre ellos, una idea brillante se destaca por el apoyo que ha recibido de sectores antagónicos de la sociedad colombiana: la creación de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD). Esta iniciativa, ejemplo para el mundo, no puede ahora ser víctima de la burocracia administrativa o de intereses políticos que buscan retrasar su creación y puesta en marcha.

Como organización humanitaria, con casi 50 años de trabajo en Colombia, contemplamos con suma preocupación la dilación en la toma de medidas para la puesta en marcha de la UBPD. Este retraso envía una alarmante señal a las familias de las víctimas, prolonga la histórica invisibilización de este drama y favorece la indiferencia de la sociedad colombiana.

No hay excusas para este retraso, del mismo modo que no hay excusas para no dar respuesta a los miles de familias que llevan años buscando a sus desaparecidos. El deber moral de atender a los familiares está por encima de cualquier interés o desavenencia. Es una prioridad humanitaria que no puede esperar y que, como tal, debe hacer parte fundamental de la agenda política del país.

Sí, los trámites administrativos toman tiempo. Sí, hay que asegurar que las cosas se hagan bien. Sin embargo, más de un año después de la firma del acuerdo, no hay argumentos válidos que puedan justificar más dilaciones. Es urgente que se aceleren los procesos para la puesta en marcha de esta unidad, salvaguardando de manera clara su carácter extrajudicial y humanitario, y dotándola de recursos humanos y económicos propios que le permitan operar con efectividad en el territorio nacional.

La Corte Constitucional debe actuar con celeridad, entendiendo el carácter trascendental e histórico de su decisión sobre el decreto 589, que crea la UBPD. Una decisión acertada aseguraría, por fin, una estructura con enfoque humanitario idóneo. El alto tribunal constitucional tiene en sus manos salvaguardar un procedimiento de búsqueda por fuera del sistema judicial tradicional. Si la Corte no garantiza la naturaleza humanitaria de la UBPD, pondría en riesgo la consecución de los objetivos con que fue creada.

Mientras tanto, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) seguirá trabajando en el marco de las medidas inmediatas acordadas en el año 2015 y del proceso especial incluido en el acuerdo final, con el fin de esclarecer la suerte de las personas dadas por desaparecidas. Una vez la unidad entre en operación, seguiremos a disposición de esta entidad para aportar nuestro apoyo técnico y nuestra experiencia en una tarea ingente que supondrá años, si no décadas, de trabajo.

Pero quiero recalcarlo: ninguna institución puede por sí sola resolver este drama humanitario. Colombia necesita el compromiso firme de toda su sociedad, para hacer de esta tarea de búsqueda una prioridad absoluta del Estado colombiano en los próximos años, independientemente de quiénes sean sus dirigentes.

Necesitamos también la solidaridad y el respaldo de los ciudadanos de a pie, así como el valor de los perpetradores para facilitar la información que permita esclarecer la suerte de estas personas. Todo ello no necesariamente acabará con el dolor de las familias, pero sí supondría un gesto necesario y concreto en el camino hacia la sanación de las heridas de más de cinco décadas de conflicto.

Una unidad de búsqueda eficaz tiene el potencial de contribuir decisivamente a saldar esta deuda histórica con las víctimas de desaparición. Colombia, en medio de tanta complejidad, no debe subestimar la importancia de este proceso. Los colombianos no pueden permitirse perder esta oportunidad.

FUENTE: EL TIEMPO


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