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Memoria soy yo

Ensayos fotográficos de mujeres

Este maravilloso trabajo es el resultado de un esfuerzo de tres años, liderado por la Casa de la Mujer de Bogotá y financiado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Holanda. En la presentación del libro y la apertura de la exposición de fotografías, realizadas en la Biblioteca Nacional en Bogotá, el jueves 6 de octubre, las autoras de los siete ensayos escogidos por un jurado calificado, contaron cómo a través de la fotografía lograron enfrentarse a los hechos traumáticos, producto de la violencia de la diversidad de los actores armados (ellas son sobrevivientes de masacres, de abuso sexual, desplazamiento), y hacer del acto creativo de contar su historia de dolor a través de imágenes, un acto sanador, reparador. El evento contó también con la voz de tres académicas en un diálogo muy significativo, íntimo y desde diversas disciplinas, sobre la memoria: Camila de Gamboa, de la Universidad del Rosario, habló de la indignación como un sentimiento moral que supera el resentimiento, que es público y que produce una acción política; para el caso, indignación por el sufrimiento injustificado de estas mujeres y sus familias, que debe producir, como efecto, una sociedad de personas e instituciones compasivas, que responden a la indignación. María Emma Wills, de la Universidad de los Andes y del grupo de memoria histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, habló de su trabajo de memoria en las regiones y nos recordó que la reconstrucción de esa historia sirve no sólo para contar sino para comprender lo que pasó en esta guerra, y la importancia de que las mujeres estén en el centro de ese relato para contar y entender no solos la violencias durante el conflicto armado sino, también, las violencias que lo precedieron. Elizabeth Uribe, feminista y académica colombiana radicada en Barcelona, compartió una reflexión acerca de la historia viviente. En esta aproximación a la historia, no se le pide al historiador objetividad, que no muestre empatía con los hechos y con sus protagonistas sino que, por el contrario, reconstruye lo sucedido a partir de memorias, afectos y señales inconscientes que hacen parte de la realidad, es decir, que no se borran las razones del amor.La mayoría de las mujeres que participaron en este proyecto nunca había tenido una cámara en sus manos. Pero a través de los talleres de fotografía y memoria histórica realizados en las regiones y conducidos por Santiago Aguirre y Claudia González, ellas adquirieron los rudimentos técnicos que les permitieron contar sus historias en un lenguaje novedoso; porque ante el horror de la guerra que les ha tocado vivir, a veces las palabras no salen, se anudan en la garganta y las historias, entonces, se quedan ocultas.Memoria soy yo hizo posible que las mujeres expresaran auténticamente y sin mediaciones o interpretaciones de otros su mirada de los que les ocurrió, dándole un sentido político a su experiencia, apropiándose de sus cuerpos, como lo expresó una de ellas: pude volver a vivir en mí misma en unas cuantas fotografías.

FUENTE: LA TARDE